LUCHAR PARA ENCONTRAR LAS PREGUNTAS ADECUADAS
La pintura es una lucha sin cuartel, constante, contra el lienzo, contra las ideas, pero sobre todo contra uno mismo, contra lo que uno sabe, contra lo que uno quiere y contra la que uno puede. Dos contrincantes permanentes que se enfrentan en el cuadro, mucho antes de empezar a pintar e incluso, una vez concluido. Por un lado lo efímero, lo etéreo, las ideas, las intenciones, las imágenes mentales, la voluntad, la paciencia, el mundo de lo indefinido contra, por otro lado, lo formal, lo que vemos, el tamaño de las cosas, el tiempo que le dedicamos, los colores que tenemos, nuestra propia capacidad física.
Dos mundos que se resumen en el simple proceso de dar forma a las ideas, aparentemente simple, pero complejo en su realización, un proceso en el que surge lo inexistente, aquello que no hemos podido imaginar, que no hemos sabido intuir, nace en el momento en el ambos contrincantes se ponen a trabajar, a pelear, la idea contra la acción, la memoria y el dibujo, los sueños contra la imagen, pero como podéis ver, siempre a través del filtro del pintor, sus tensiones, sus dudas, sus experiencias, su energía y su talento. Nunca cualquier idea, menos todavía, cualquier forma. Nada es casual y todo surge por sorpresa.
Iker Serrano plantea la pintura como una forma de vida y de expresión, como mecanismo de supervivencia, para comprender su posición en el mundo, indagar desde el fondo de la pintura y preguntarse por sus posibilidades, entender sus mecanismos, aprender desde la intuición, en definitiva, luchar por encontrar las preguntas adecuadas.
Pintar para buscar, Iker Serrano, nos habla sobre si mismo desde la pintura, cuestiona sus procesos en lucha constante desde sus narraciones, pelea contra su historia y contra si mismo, críticamente, lo que le hace crecer, reconocerse y avanzar… pintando.
Jesús Mari Lazkano


