Mis piezas se componen con impulsos indiferentes entre si, que hacen que la obra resulte una mezcla de diferentes niveles de iconicidad. Sin embargo, no dejo que varíe la obra ya sea por su carácter totalitario o por la discontinuidad extrema.
Mi trabajo se centra en hacer posible un diálogo activo entre los intereses a los que me someto desde mi identidad como artista. Entre estos elementos están los debates actuales que existen sobre la propia identidad del arte en relación con la problemática imaginaria del mundo contemporáneo actual; así como la unión entre individuo – territorio – y presencia histórica o la consecución del binomio real – imaginario y simbólico entre otros.
Por tanto habiendo elegido el hecho pictórico como modo de actuación, pretendo que sirva para transmitir un diálogo activo entre: la obra, los conceptos mencionados y el espectador; de una manera sutil y sin el deseo de lo anhelado. Sin embargo, la asimilación de estas estrategias no debe privar a la pintura de las cualidades plásticas que la convierten en un modo de expresión autónomo, es decir; la pintura no deja de ser pintura en la medida en que sus características le confieren una identidad propia.


